Albert y Danielle





Esta noche pasó algo curioso entre la pareja Albert y Danielle, ambos de Barcelona. Antes de que su rutina hubiera sido rota, no habían podido terminar de ver cualquier film sin que el visionado de este fuera interrumpido por un intenso maratón sexual, de tal calibre que ningún subtitulo sería capaz de describirlo.

En una noche peculiar decidieron por quedar en la casa de Albert, una vez más con la escusa de ´mirar una peli´. El hogar está localizado en la sugestiva calle Verdi, sitio más que conocido por los cinéfilos enamorados. Peculiar porque decidieron por Les amants du pont Neuf, y no solo porque Leos Carax es un director de otra esfera, sino más bien porque esta noche sus manos permanecieron quietas y sus labios distantes uno del otro. Sus cuerpos seguían calientes, y esto más por el calor del verano de que por el atrito entre si. Sus ojos enfocaban al mismo punto, pero no era el detalle de sus pieles y tampoco en los contornos de sus bocas: en esta noche Juliette Binoche era todo que había entre ellos.

Era el fin del cine como escusa para el amor, de hecho estaban demasiados entregues a este film, era como si fuera la primera vez. Mientras subían los créditos, fumaron un tabaco y compartieron la sensación ofrecida: el entusiasmo por Dennis Levant y su admirable actuación!

Un poco más de vino y entonces se cruzan sus miradas y el silencio les pregunta - ¿qué hacemos ahora? - Sus ojos se miran fijamente por unos instantes más, hasta que el hielo del momento se rompe por la eufórica risa. Estaban contentos por seguir llegando juntos hasta el final.

Danielle propone mirar una más, pero Albert la responde que no pretende contaminar su mirada con otra cosa que, no sea la luz reflejada por sus bellas curvas. Entre una dulce risa de cómo quien se avergüenza y le gusta, Danielle se esconde por detrás de una servilleta rota que destapa su ojo solamente. Albert se sorprende, pensaba que acababa de presentarla a Leos Carax. Le sorprende que ella nunca le había antes comentado sus admiraciones por el director de Mauvais Sang.
´Ella tiene sus secretos, mola´ pensó Albert. De espaldas a él, Danielle contemplaba por la ventana la inmensa cola que cruzaba la calle. Era viernes y a Albert le interesaba que la sala estuviera oscura. Todo indicaba que Danielle quería lo mismo que el. Y así fue.

Un sexo descomunal ocurrió en el suelo de la cocina. Igual a los que mueven las lámparas de los vecinos, y hasta un espectador de ´ El Cant dels Ocells´ que luego abajo de ellos se recién estrenaba, llegó a escuchar lejanos suspiros sin dar mucha importancia, pues su película apenas empezaba.

Para esta pareja enamorada, hoy ha sido un día de descubrimientos, aunque se darán cuenta de ello cuenta por las películas que aun no vieron. Al desnudo permanecerán en su ritual de mirarlas, dejando su sexo para el antes y después de la contemplación: el inicio de una nueva era para el sexo de sus vidas ya que lo que ocurre durante puede ser tan inspirador.




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