El truco del Manco
















“El truco del manco”, el debut en largo-metrajes del director Santiago Zannou (nominado a los goya en 2004 con el corto “cara sucia”), es un buceo en ciertas zonas de Barcelona que no sonará a nadie acostumbrado a pasear por el Born, o ir de compras en el Paseo de Gracia. Por eso mismo, es una película esencial para entender, o profundizarse en la comprensión del espacio total que nos rodea; al mismo tiempo que “El truco del manco” surge para desmitificar una ciudad que se vendió al mundo como tierra de la felicidad. Retrata la dura realidad de los barrios menos favorecidos, para no decir olvidados. Trae a la luz una historia muy humana, el universo de la calle, de forma muy común a otras grandes ciudades. Estamos hablando de Barcelona, pero también de una historia que podría pasarse en muchos otros sitios. Estamos hablando de una película realista que no tiene nada de documental, aunque esa reflexión tan antigua, como de moda hoy en día, no sería difícil de surgir.

Zannou se ha inspirado en un personaje real, “El Langui”, líder del grupo de rap madrileño “La excepción” para nos contar la historia del Cuajo, un tipo a que no le falta actitud en su vida, aunque le afecte una parálisis que le limita sus movimientos corporales. Pero a pesar de este problema, “El Cuajo” se mueve más que mucha gente, y cuando le entra por la cabeza el sueño de tener su proprio estudio de grabación, no será su deficiencia física quien le dirá que no. Las barreras que encuentra afuera de si suelen ser mucho más problemáticas, ya que estamos hablando de cómo conseguir la pasta por el submundo comercial, o en que personas confiar. Los personajes están inmersos en un ambiente de intenso tráfico de drogas, de mercancías; de todo. Familias desestructuradas, donde uno es traicionado por el hermano mientras otro pelea con el padre borracho.

La película trabaja esa saga del Cuajo por conseguir el estudio, junto a su amigo Adolfo, y se desarrolla de modo que a cada secuencia lo tienen más difícil. Cuando por un lado logran 2 pasos, por otro les devuelven 1, y así sigue hasta conseguirlo, pero… (ya he contado demasiado)
A través de un realismo sorprendente por su vibración, frescura y intensidad; extraídas de actores también debutantes, “ El truco del manco” nos da la impresión que salió directamente de la experiencia de quien la creó. Cuando decimos realidad, no solo nos referimos a las dificultades de ganarse la vida, inherentes a cualquier uno, pero también, y sobre todo, hablamos de las delicadas relaciones humanas; que en los suburbios de esta ciudad funcionan de modo que tu palabra y tu actitud son los que garanten tu supervivencia, de forma que la película propone tocar los sensibles temas de la lealtad y traición.
La actitud de Santiago Zannou es la de directores que dicen “necesitaba sacar eso de mi”, pero que en su caso no es de los típicos delirios subjetivos, si no el de la humildad de quien sabe algo sobre una realidad, la urbana. Es el caso de quien solo la vive puede contar. Yo creo que es una película comprometida, y que alguien debería sacarla. Personajes- espejo de muchos otros seres reales fuera del cine, y que deben venir a la luz. Explotando en la retina seguindo el ejemplo del hit “La haine” de Mathieu kassovitz, y que para la fortuna del cine español (y catalán), Zannou sacó de si esta historia, como quien nos dá un regalo (más bien un puñetazo) hecho para que nos aproximemos aun más de la realidad común, que a cada día toca a nuestra puerta, y para que los sordos escuchen el timbre.

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